Artículo: El nieto...

El nieto...
Lyne no solo encargó un cuadro para Navidad.
Ofreció un recuerdo anticipado, una emoción que trasciende el tiempo.
Para su nieto, un apasionado de los coches, la elección fue obvia: un Ferrari SP3 . Líneas legendarias, rojo incandescente, un sueño de infancia. Pero tras la carrocería, había algo más. La mirada de una abuela que ya conocía las pasiones venideras. Una forma de decir "Te veo" sin pronunciar palabra.
Tu retrato no trata de reproducir un objeto.
Se trata de transformar una fascinación en un legado, un sueño en una realidad tangible, un momento en una obra de arte única.
El día de Navidad no abrió ningún regalo.
Descubrió una proyección de sí mismo, colgada en la pared.
Y a veces, es precisamente eso, el regalo más bonito.
