
NICO Y DANIELA
Para su boda, Nico Capone y su esposa no recibieron un regalo como cualquier otro.
Se les dio un símbolo.
Su Retrato se les ofreció como un gesto contracorriente del ruido, las apariencias y las imágenes que desfilan. No un objeto más, sino una obra diseñada para perdurar. Una huella íntima, lejos de los focos.
En este retrato no hay ni filtro ni performance.
Hay una pareja, un compromiso, un momento suspendido.
El arte captura ese momento preciso en el que el amor deja de ser una emoción y se convierte en una promesa.
Este regalo de bodas no estaba destinado a brillar un día.
Él estaba allí para acompañar una vida.
Recordar, en el silencio de un muro, lo que eligieron construir juntos.
Tu retrato , aquí, se convierte en testigo.
Discreto. Elegante. Duradero.
Porque las historias más bonitas merecen más que un simple recuerdo:
Merecen una obra de arte. 

